Jack - Nos dimos cuenta de que estábamos de viaje cuando empezaron las visitas al veterinario. Al principio parecía otro de los múltiples trasteos en los que hemos estado, con movimiento de cosas en la casa, paseo en camión y casa nueva; pero ésta vez el cambio incluyó entrar en el guacal, ser transportados por unas cuadras hasta la clínica donde se sienten tantos olores de animales diferentes, luego la acostumbrada cobija con olor a desinfectante y lo peor... el termómetro en el trasero... seguí la rutina de morder, rasguñar y maullar amenazadoramente al médico de turno y luego por suerte recibí una sola chuzada para la vacuna de rigor. Pero no fue sólo una visita, fueron muchas visitas iguales a ésta antes de tener listos los papeles para nuestra salida del país.
Y claro... hubo trasteo... El día del trasteo me guardaron en el baño porque me había hecho famoso con mis escapadas por el edificio. No me gustó la sensación de estar encerrado en el baño así que comencé a tratar de huir... saltar a las ventanas y sobre al lavamanos y ...zaz... se cayó el recipiente de vidrio que mi tía nos había dejado, se rompió, y me corté mi pata trasera. Estuve saltando por todas partes a causa del dolor y dejé el baño manchado de sangre como si hubiéramos tenido una masacre en el lugar. Mi pata estaba masacrada y nadie me sacaba de ahí.
Mimí - Ese día yo tenía mucho miedo y me escondí en los muebles de mi tía. Estuve quieta, en un rincón, sin respirar, esperando para ver si me iban a dejar. Mi papá me estuvo llamando por un rato largo y cuando llegó mi mamá se llevó a Jack al veterinario (porque el genio se había cortado una pata mientras hacía toda una escena en el baño). Todos se fueron... me dejaron sola... ahí me decidí a salir de mi escondite y ver que había quedado después de un día tan agitado. Al rato llegó mi mamá con Jack luciendo un collar isabelino. Esa noche y los días siguientes nos quedamos los tres durmiendo en el piso, mientras las cosas de la casa iban desapareciendo poco a poco.
Jack - Estuvimos durmiendo en el piso, unas veces solos y otras veces acompañados por mamá, otras por papá, también vino a vernos la novia de papá... fueron unos días extraños, estuve tomando remedios, recibiendo visitas, escuchando a los demás animales del edificio pero también estuvimos pasando mucho tiempo solos. Por ser el mayor, estuve al mando en la casa esos días.
Mimí - Y una tarde trajeron el guacal nuevo (que ahora me sirve de casa). Tenía un olor extraño y estaba todo envuelto en plástico transparente pero de inmediato me gustó. Tiene un diseño muy lindo con manchas de cebra en blanco y negro; me gusta incluso la puerta metálica. Mi mamá sabe que me gustan las cosas con diseño de animal print.
Jack - Finalmente se llevaron las cajas y las maletas que Mimí y yo ya habíamos marcado cuidadosamente en nuestros ratos de soledad, Yo había escogido la maleta gris grande y ella se había quedado con la maleta morada. Las cajas de mi papá eran mías desde hacía rato (dormía en ellas en las tardes de sol) y las de mi mamá se las había dejado a Mimí para que ella las marcara (o debo decir destrozara con sus uñas chiquitas y afiladas). También era de ella el canasto de la ropa sucia, que ahora estaba lleno hasta el tope de enseres recién salidos de todos los estantes.
Mimí - Y esa noche, nos visitaron temprano, nos dejaron un poquito de comida y de agua y se fueron. Me quedé pensando si así es como se sienten los animales que van a ser abandonados cuando sus dueños los visitan por última vez.
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